Proceso de convocatoria y activación territorial
Action Learning Journey Argentina - Prisma / Cardano Catalyst
La convocatoria para el encuentro presencial en La Cúpula se diseñó como un proceso de activación de comunidades y no como un hackatón tecnológico convencional.
Desde el inicio entendimos una dificultad central: las organizaciones, proyectos territoriales y comunidades regenerativas a las que queríamos llegar no tenían, en general, una afinidad o conocimiento previo de blockchain ni una demanda explícita de herramientas Web3. Por eso, la que comenzó como una invitación genérica a incorporar herramientas de blockchain con “usando Cardano” no generaba tracción ya que no representaba sus intereses.
El trabajo de convocatoria giró entonces a otra pregunta: ¿qué problemas reales de coordinación, gobernanza, trazabilidad, financiamiento, reconocimiento de aportes o visibilización enfrentan las comunidades, y dónde podría la tecnología aportar algo útil?
La tecnología se presentó como una posibilidad a explorar, no como un fin en sí mismo.
Una convocatoria construida desde vínculos existentes
El proceso se apoyó principalmente en conversaciones directas y en redes de confianza ya existentes. A través de llamadas, encuentros, mensajes de WhatsApp, Telegram y recomendaciones entre pares, fuimos acercándonos a personas y organizaciones que trabajaban en regeneración, cultura, cooperación, derechos humanos, educación, economía social y tecnología con impacto.
El objetivo era invitar a actores que pudieran aportar desafíos concretos, experiencia territorial y voluntad de participar en un proceso de co-diseño.
Entre los espacios y redes con los que se abrieron conversaciones estuvieron El Pantano, El Futuro Imposible, El Archibrazo, Quinta Esencia, La Impact, Fermenting Humans, CELS, Umepay, Épicos, Unplastify, AquaMarina, Imprenta Gloria Gráfica, Ficciones Económicas, Aprendo y otros contactos vinculados con comunidades, innovación cívica, ambientalismo y tecnología.
No todos los contactos se tradujeron en participación efectiva. Algunos proyectos no pudieron sumarse por agenda, viajes, falta de disponibilidad o porque el proceso requería una conversación más larga para encontrar un caso de uso genuino. Esto fue parte natural de una convocatoria que priorizaba pertinencia y compromiso antes que volumen.
Dos públicos, dos conversaciones
La convocatoria tuvo dos líneas complementarias.
Por un lado, se contactó a organizaciones y comunidades. La invitación se formuló como una propuesta de laboratorio: partir de desafíos concretos de organizaciones, proyectos territoriales y sociedad civil, e imaginar junto a otros qué herramientas podrían ser útiles.
Se invitaba a las comunidades a aportar casos, orientar equipos, ayudar a evaluar posibilidades y participar en el aprendizaje. Para quienes lo necesitaran, también se propuso un onboarding a Web3 centrado en usos prácticos: coordinación, gobernanza, trazabilidad, financiamiento, reputación, datos e impacto.
Por otro lado, se abrió una búsqueda focalizada de desarrolladores y perfiles técnicos afines, especialmente dentro de comunidades de Telegram y redes vinculadas con Cardano. No se buscaba sumar desarrolladores de manera indiscriminada, sino encontrar personas con capacidad técnica, criterio de producto y alineación con el propósito de trabajar sobre necesidades reales de organizaciones.
La intención era generar un encuentro entre dos capacidades que rara vez se encuentran con tiempo y contexto suficientes: comunidades con problemas concretos y personas técnicas que pudieran colaborar en la exploración de prototipos.
Canales de difusión y registro
La convocatoria combinó canales abiertos y relacionales:
- Se crearon páginas de registro en Luma para los encuentros y el evento principal.
- Se prepararon textos específicos para circular por WhatsApp, con una versión dirigida a organizaciones y comunidades y otra dirigida a desarrolladores y perfiles técnicos.
- Las invitaciones fueron reenviadas a través de contactos de cada organización y de redes aliadas.
- Telegram funcionó como espacio de coordinación, documentación, circulación de invitaciones y contacto con comunidades técnicas vinculadas a Cardano.
- Se realizaron seguimientos individuales para aclarar dudas, confirmar participación y sumar a las personas registradas a los canales de coordinación.
No hubo una campaña masiva de pauta o publicaciones orientadas a generar alcance indiscriminado. Luma y WhatsApp funcionaron como herramientas de registro y circulación; el núcleo de la estrategia fue la activación de redes de confianza y el seguimiento directo.
Convocar también fue hacer onboarding
En varios casos, la invitación no podía resolverse con un mensaje. Requería conversación, escucha y espacios previos para que cada grupo pudiera entender de qué se trataba el proceso y decidir si quería participar.
El caso de El Archibrazo es representativo: antes del encuentro principal se realizaron talleres para explorar su protocolo de toma de decisiones colectivas, conversar sobre autogestión y probar cómo ese conocimiento podía convertirse en un caso de uso compartible. A partir de ese proceso, la cooperativa decidió sumarse.
También se trabajó con encuentros de preparación en La Cúpula y llamadas de coordinación para alinear el lenguaje de la convocatoria, la agenda del día, los roles de facilitación y las expectativas de quienes llegaban desde distintos mundos.
En los días previos al evento se reforzó el seguimiento con organizaciones ya contactadas, se ampliaron invitaciones a nuevos aliados y se habilitó un grupo de WhatsApp para evitar la caída de participantes entre el registro y la asistencia efectiva, responder preguntas y sostener la comunicación de último momento.
Resultados y aprendizajes
El encuentro presencial reunió aproximadamente a 34 participantes. No se alcanzó la meta inicial de 60 personas, pero se logró reunir un grupo diverso de organizaciones, personas técnicas y colaboradores interesados en explorar problemas reales desde una perspectiva regenerativa.
El resultado más importante no fue solamente la asistencia. Fue haber comprobado que existe interés en construir puentes entre comunidades territoriales y tecnología, siempre que la conversación parta de necesidades concretas y no de la promoción abstracta de una herramienta.
La experiencia dejó aprendizajes claros para futuras activaciones:
- Las comunidades no se convocan eficazmente desde el lenguaje técnico de blockchain; responden mejor a preguntas sobre cooperación, territorio, impacto, transparencia, financiamiento y capacidad de acción.
- El contacto directo y el vínculo previo son fundamentales para generar confianza y participación significativa.
- Los talleres y conversaciones previas son parte de la convocatoria, no una etapa separada: permiten que las organizaciones entiendan el proceso, formulen sus propias necesidades y decidan involucrarse con mayor claridad.
- La búsqueda de desarrolladores requiere un proceso específico y sostenido, con una propuesta clara sobre el propósito, las condiciones de participación y los casos de uso.
- Luma, WhatsApp y Telegram fueron útiles como infraestructura de difusión, registro y coordinación, pero el trabajo central fue relacional.
Este proceso permitió iniciar un diálogo concreto entre comunidades y capacidades técnicas. La convocatoria no buscó sumar público para un evento, sino crear las condiciones para que actores diversos pudieran encontrarse, reconocer problemas comunes y empezar a imaginar herramientas al servicio de procesos reales.
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